La terapia dialéctico-conductual (TDC), desarrollada por Marsha Linehan, es un tratamiento con alta evidencia para personas que experimentan una intensa desregulación emocional y patrones de conducta impulsivos o autodestructivos. En Seishin, esta psicoterapia se integra para dotar a los pacientes con trastornos alimentarios de las habilidades prácticas necesarias para tolerar el malestar sin recurrir a la comida o a conductas compensatorias.
Primera visita de orientación en 24-48 horas. Modalidad presencial en Gavà o bien online.

La terapia dialéctico-conductual se basa en el concepto de la dialéctica, el equilibrio entre la aceptación radical de la realidad actual (tal como es) y la necesidad de cambio conductual.
La TDC es más que una terapia individual, es un programa de entrenamiento intensivo basado en el desarrollo de cuatro módulos de habilidades esenciales:
- Eficacia interpersonal: Aprender a comunicarse de manera asertiva, a establecer límites sanos y a manejar conflictos de forma efectiva.
- Conciencia plena (mindfulness): Aprender a prestar atención al momento presente de manera no enjuiciadora, esencial para interrumpir los flashbacks y los pensamientos obsesivos.
- Tolerancia al malestar: Desarrollar estrategias para sobrevivir a las crisis emocionales intensas sin empeorarlas con conductas impulsivas o autodestructivas.
- Regulación emocional: Entender, nombrar y modificar las emociones intensas para reducir la vulnerabilidad emocional.

La terapia dialéctico-conductual es un componente crucial en el tratamiento de los TCA más inestables, donde la impulsividad e hiper control son factores centrales que sabotean la recuperación.
La TDC es fundamental en el tratamiento de los TCA porque permite manejar tanto la impulsividad como el exceso de control. Las habilidades de tolerancia al malestar ayudan a “surfear”los impulsos de atracones o purgas, evitando conductas compensatorias y rompiendo el ciclo de la adicción.