
Para sanar de verdad no basta con aliviar los síntomas: necesitamos llegar a la raíz del trauma que dio origen al trastorno alimentario. En Seishin te acompañamos en ese proceso profundo con terapias como la terapia breve, la terapia familiar, EMDR, psicohipnosis y otros enfoques integrales.
Lo que nos sostiene

Nuestro tronco terapéutico se apoya en varios pilares que trabajan de manera multidisciplinar. Estos pilares integran psicología, nutrición y expresión somática para abordar los trastornos alimentarios y de la imagen corporal —como anorexia, bulimia o trastorno por atracón— así como otros trastornos menos conocidos, pero igualmente importantes dentro de Seishin, como la vigorexia, la ortorexia, pregorexia.
Lo que nos da fuerza y estabilidad

En Seishin entendemos que el cuerpo comunica: nos habla del trauma, de las emociones y de las tensiones acumuladas, de todo aquello que no sabemos o no podemos enfrentar. Por eso trabajamos para ayudar al cuerpo a florecer, liberando emociones reprimidas y facilitando la reconexión contigo misma a través del movimiento consciente.
Lo que florece y se expande
En Seishin sabemos que un proceso de sanación nunca es individual. Cuando luchas por sanar tu relación con la comida, el cuerpo y las emociones, tu entorno más cercano también lo vive. Las familias y parejas se encuentran, a menudo, atrapadas en la duda, la preocupación constante y la impotencia. Aquí es donde nuestro enfoque integrativo marca la diferencia.
- Acompañamos a familias y parejas en procesos donde los trastornos de la conducta alimentaria y de la imagen coporal afectan a la convivencia o el bienestar común.
- Ofrecemos formación y orientación en terapia familiar, escuela de padres y otras formaciones que por nuestra experiencia clínica hemos comprobado que reducen los síntomas tan característico en los Trastornos alimentarios como lo es el hiper control.
- Creamos un entorno de confianza donde tanto el paciente como sus seres queridos se sientan escuchados, validados y guiados.

Si eres adulto/a
- Comes por ansiedad, culpa o cansancio emocional.
- Pasas de fases de control y restricción a momentos de pérdida de control o atracones.
- Has probado muchas terapias que te han ayudado, sin embargo sientes que no dejas el control, la restricción y que tu imagen corporal no mejora.
- Te exiges demasiado y sientes que tu cuerpo nunca está “como debería”.
- La comida se ha convertido en una forma de gestionar emociones.
- Te gustaría reconciliarte con tu cuerpo y dejar de vivir desde la exigencia o el rechazo.
Si eres adolescente
- Te cuesta hablar de cómo te sientes con la comida o con tu cuerpo.
- Comes con miedo a engordar, o dejas de comer cuando te sientes mal.
- Te comparas constantemente con otras personas en redes sociales.
- Tu familia o tu entorno no entienden lo que te pasa, y necesitas un lugar seguro para poder contarlo y sanarlo.
- Como madre/padre, notas cambios en los hábitos alimentarios o en el ánimo de tu hijo/a y no sabes cómo acompañarle.


