El trastorno de rumiación es un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) caracterizado por la regurgitación repetida e involuntaria de alimentos después de haberlos ingerido, sin que exista náusea, asco ni una causa médica que lo explique. La persona devuelve la comida a la boca para volver a masticarla, escupirla o tragarla de nuevo, generando un patrón que se repite casi a diario y que puede causar malestar, vergüenza, evitación de comidas y consecuencias físicas como pérdida de peso o problemas digestivos. Se trata de una conducta automática y difícil de controlar.
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El trastorno por rumiación (o síndrome de rumiación) implica la vuelta de alimentos a la boca desde el esófago o el estómago de forma repetida, generalmente en los 30 minutos posteriores a una comida. Es importante saber qué es la rumiación y que, a diferencia del vómito, no es un acto forzado ni doloroso.
Es crucial realizar un diagnóstico diferencial (como indica el trastorno de rumiación DSM 5) para descartar patologías gastrointestinales o cualquier otro trastorno alimentario. La rumiación afecta gravemente la vida social y nutricional del paciente.
Las causas del trastorno de rumiación no están totalmente definidas, pero se entienden desde una perspectiva conductual y psicológica. No es una elección, sino un patrón que se ha aprendido o automatizado.
- Condicionamiento y hábito: La conducta puede comenzar como un hábito o una respuesta de autocalma y luego se automatiza. El acto de regurgitar y volver a masticar puede ser percibido como relajante o placentero, actuando como un reforzador positivo.
- Manejo de la ansiedad: La rumiación puede activarse o intensificarse en momentos de estrés, aburrimiento o ansiedad, sirviendo como un mecanismo de afrontamiento disfuncional para desviar la atención del malestar emocional.
- Comorbilidad con otros trastornos: Es habitual la coexistencia con otros trastornos, incluidos el trastorno de pica y rumiación o la discapacidad Intelectual.
- Presión gástrica: En algunos casos, puede haber una respuesta física del esfínter gastroesofágico superior que se ha vuelto hipersensible o relajado.
El síndrome de rumiación se diagnostica cuando la regurgitación repetida no se atribuye a una condición médica o a otro TCA (como la bulimia).
- Regurgitación recurrente: Vuelve el alimento a la boca después de comer, sin náuseas o arcadas, para ser re-masticado.
- Malnutrición y pérdida de peso: Aunque la rumiación puede ser parcial, en casos graves la pérdida de nutrientes lleva a una malnutrición significativa.
- Problemas dentales: La exposición repetida al ácido estomacal puede causar graves daños en el esmalte dental.
- Aislamiento social: La vergüenza y el secretismo asociados a la rumiación llevan a evitar las comidas sociales.
Las consecuencias del trastorno de rumiación a largo plazo pueden ser graves, incluyendo esofagitis, desnutrición y un deterioro importante de la calidad de vida.